¿Quieres saber por qué tu hijo no come comida sana? Existen distintos motivos que nos pueden llevar a pensar que un niño come de forma inadecuada, ¡te lo contamos!

Si come demasiado, si no come mucho, si consume alimentos que no son sanos o lleva una alimentación poco variada. También si se encuentra mal frecuentemente tras comer o si tiene problemas conductuales a la hora de sentarse a la mesa, son signos de su comportamiento alimentario. 

El comportamiento alimentario de los niños se gesta en el hogar, influyendo en gran medida el ejemplo de los padres. Si un niño no come bien y eres parte de su familia, quizás lo primero que debas hacer es analizar tu propia forma de comer.

Trucos para conseguir mejorar su alimentación aunque tu hijo no coma comida sana

  • Aprender a comer sano influye directamente en la alimentación de un niño, sobre todo si se trata de su madre o su padre. Si llevas una dieta equilibrada y sana, eres el referente de tu hijo y te encargas de controlar su alimentación de forma indirecta. 
  • Otro truco si quieres mejorar la alimentación de tu hijo, es disponer de alimentos frescos y poco procesados en casa, al alcance de los niños. Siempre que sea posible, lograrás evitar las incongruencias para no almacenar alimentos que no quieres que consuman.
  • Existen numerosos estudios que observan que es más fácil introducir nuevos alimentos en la dieta de los niños cuando se llevan algo a cambio como, por ejemplo, si come verduras le doy una pegatina. El problema viene cuando el niño tiene que realizar su propia elección. Probablemente no quiera comer sano si no se lleva nada a cambio. Una educación consciente de los beneficios y perjuicios de los distintos tipos de alimentos, puede hacer que en un futuro sus decisiones en cuanto a la alimentación sean adecuadas. Se trata de educar a nuestros hijos para que sean ellos quienes quieran comer saludable. Ejemplo de madre/padre a hijo: “se que te gusta mucho tomar chocolate y que tu compañero lo toma todas las tardes, pero es un alimento del que no podemos abusar porque contiene mucha grasa y azúcar y contribuye a la aparición de la obesidad y de enfermedades en la edad adulta. En esta ocasión lo vas a tomar, pero vamos a pensar en una merienda rica y saludable que te guste para que te traiga a la salida del colegio en vez de chocolate. ¿Prefieres que mañana te traiga yogur con arándanos o un sándwich con tomate y queso fresco?”

 

Qué pasa si un niño no tiene hambre 

Al igual que los adultos, hay veces que el niño puede tener menos apetito, y nosotros debemos respetar sus sensaciones de hambre y de saciedad.

Si sucede de forma repetida que además de que tu hijo no coma comida sana y no tenga hambre, podemos prestar atención a lo siguiente:

  • Puede que el niño no tenga hambre porque entre horas se tome algún que otro snack. 
  • En ocasiones servimos a los niños raciones de adultos. Si ven demasiada cantidad, pueden agobiarse y sentir rechazo, ellos saben que no van a poder comerse todo. Es preferible servirles poco, y ofrecer más cantidad una vez se hayan terminado el plato. 
  • Al igual que nosotros, los niños, a veces no quieren comer porque tienen preocupaciones. Quizás debamos identificar y tratar de solucionar la causa por la cual no quieren comer antes que obligarlos y crear una aversión alimentaria. 

tu hijo no come comida sana

Neofobia y aversiones a los alimentos

Las preferencias alimentarias se desarrollan en la infancia temprana.

Esto sucede gracias a exposiciones repetidas a variedad de alimentos en la introducción de los alimentos sólidos.

Si consigo que mi hijo haya probado un gran abanico de alimentos, más variada será su dieta en la etapa de aversiones.

Así conseguirás que pases de que tu hijo no come comida sana a que encuentre más opciones en su comida de todos los días.

Todos los niños atraviesan esta etapa de rechazo a los alimentos, que suele darse entre los 2 y 4 años de edad. En esta fase conocida como neofobia, los niños son muy reacios a probar nuevos sabores. Es importante que tengamos paciencia, ya que conseguir que prueben nuevos alimentos es una tarea a largo plazo. 

  • Ofrece una alternativa saludable y espera al momento en que tu hijo esté receptivo y tenga hambre para volver a intentarlo. 
  • Para niños más mayores, implicarles en las tareas de diseño del menú y elaboración en la cocina, puede incrementar su interés por la comida.
  • Invítalos a hacer la compra contigo y enséñales las ventajas y desventajas de ciertas comidas. La zona de verduras y frutas es colorida para ellos, aprovecha este momento para mejorar su relación con estos alimentos. 

Emociones y alimentación 

¿Sabías que muchas veces la psicología juega un papel fundamental en la educación alimentaria de los niños?

Te explicamos por qué: 

En primer lugar, la rutina de alimentación, al igual que la del sueño, son rutinas de carácter higiénico, es decir que son necesarias para la supervivencia y el desarrollo del niño.

Cuando los niños experimentan problemas afectivos o emocionales, o son afectados por la exposición al acoso y al maltrato, es probable que desarrollen un problema alimenticio. 

Existe un patrón biológico de desarrollo que se conecta con aspectos de la conducta exploratoria sensomotriz. Un eje de desarrollo neuromotor, que incluye el ojo y la mano dominante, que además en una etapa inicial del desarrollo infantil también conecta con la boca. Por eso los niños pequeños (hasta los 18 meses al menos, sino más) exploran el mundo llevando todo a la línea de la boca. 

Tenga o no hambre el pequeño tenderá de forma natural a explorar y jugar con la comida, esta conducta exploratoria inicialmente es complementaria a la alimentación principal, pero poco a poco va sustituyendo a la alimentación líquida y semisólida, para convertirse en la fuente principal de nutrientes. 

Tienes que tener paciencia si tu hijo no come comida sana, es cuestión de saber darle el espacio para que explore a la edad adecuada.

No es casual que sea la frontera de los 18 meses la edad más común para este cambio, dado que es en ese momento que suele aparecer la representación simbólica del mundo en el niño, el desarrollo del autoconcepto y por tanto es el inicio de una etapa caracterizada por la búsqueda de los límites, por una conducta desafiante o “retadora” que puede interferir de forma notable en el cambio de propuesta alimenticia del pequeño. Este tipo de avances se pueden truncar si los adultos disponibles para el niño no son competentes desde el punto de vista de la regulación afectiva.

  • La regulación afectiva del niño tiene un peso muy importante y los adultos tenemos mucha influencia. Si los niños nos ven inseguros o temerosos no podrán sentirse confiados, les costará mucho más participar en la rutina propuesta. Debemos recordar que, si los niños no pueden hacer una auto-regulación afectiva, no serán competentes hasta los 6 años.
  • La alteración temporal de la rutina de alimentación es una señal de alarma, un síntoma de que algo no va bien, al igual que nos ocurre con la rutina de sueño o el control de esfínteres. Esto es algo que solemos observar también en los adultos, el estrés se experimenta sin duda en la tripa, nos quita el sueño y nos activa o nos elimina el apetito. 

Como ya hemos visto, el ejemplo que da el adulto cuenta: como dispongamos la rutina puede depender que tengamos un mayor o menor éxito.

¿Tu hijo no come comida sana?

Recomendaciones para una comida sana 

Algunas ideas para que no sea una pesadilla conseguir que tu hijo que no come comida sana deje de hacerlo, te las mostramos a continuación.

  • Tener un control médico que nos indique que hay un equilibrio establecido en el canal de desarrollo.
  • Comer con nuestros hijos, ya que la alimentación es también un acto social en el que compartimos y nos comunicamos.
  • Preferentemente, comer todos lo mismo, ajustando las cantidades, si no es así y el niño muestra interés por nuestra comida debemos permitir la experimentación.
  • Si el niño no quiere probar el alimento, no se le debe forzar. Dejaremos un tiempo el plato de comida ante el pequeño y pasado ese tiempo se le retirará, sin instarle a comer. Debemos tener en cuenta que los niños pequeños tardan más que los adultos en comer, por lo que no es extraño que necesiten al menos unos cuarenta minutos (o algo más) para cada comida principal.
  • No damos a elegir a los niños el alimento, por lo tanto no le generamos comidas sustitutivas o alternativas.
  • Tenderemos a celebrar los éxitos y aproximaciones, y a ignorar y minimizar los rechazos. Siempre se puede intentar de nuevo en otro momento sin generar una fobia. 
  • Si el peso del niño está comprometido, será el pediatra el que tenga la palabra. No uses un lenguaje que luego pueda repercutir en la autoestima del niño ni dejes que otros lo hagan. 

En caso de tener dudas acerca de tus hábitos alimenticios o los de tu familia, consulta con tu nutricionista o especialista de cabecera. Las recomendaciones anteriores provienen de nuestro equipo médico y de especialistas en nutrición con el fin de transmitir ciertas pautas para mejorar tu calidad de vida y la de los demás. Nuestras recomendaciones no pretenden resolver o dar una respuesta específica a una situación personal. Si en tu caso necesitas realizar una consulta acerca de tus hábitos alimenticios o los de tu familia, te invitamos a contactar con nosotros para ofrecerte un servicio de telemedicina personalizado y pensado en tus necesidades.