Hace pocos años, veíamos el teletrabajo como una auténtica novedad, incluso lo asociamos con empresas innovadoras y flexibles. Tras la pandemia y la normalización del teletrabajo, nos damos cuenta que aunque tiene numerosas ventajas, el encierro y el poco contacto con los demás, ameritan un apoyo psicológico y emocional extra por parte de las empresas hacia sus empleados

Una de las formas más contundentes en las que se manifiesta el cansancio de un empleado es a través del síndrome de Burnout.

burnout

Vamos por partes: Un síndrome es un conjunto de síntomas que configuran un cuadro clínico, pero pueden no aparecer siempre al mismo tiempo ni siempre los mismos.

¿Qué es el burnout?

El Burnout es la reacción al estrés crónico en el ambiente laboral que suele tener su origen en la percepción de falta de control sobre el trabajo.

Una de las definiciones más aceptadas de este síndrome, se la debemos a la psicóloga social Maslach,

Su definición en 1982 fue “un síndrome de fatiga emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan directamente con personas”.

De igual manera, el ministerio de sanidad en España reconoce el estrés laboral como “un conjunto de respuestas cognitivas, fisiológicas y emocionales ante ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el ambiente de trabajo.

En unas palabras más sencillas, es cómo reaccionamos física y mentalmente ante un reto, como es el desarrollo de nuestra profesión y ante el ambiente o circunstancias donde tenemos que desarrollarla.” (Sanidad España)

¿Cuáles son los síntomas del burnout?

El padecimiento de este síndrome aparece relacionado con la aparición de múltiples síntomas de carácter más o menos crónico: insomnio, migrañas, dolores musculares generalizados, cardiopatías, obesidad, diabetes, asma, alergias, patologías gastrointestinales, depresión, ansiedad etc.

Y también con las dificultades de ajuste social en todos los ámbitos vitales de quien lo sufre: la familia, las amistades y por supuesto el ámbito profesional.

Aunque este síndrome no está descrito en los manuales de diagnóstico más comunes, la DSM- V o CIE-10, la OMS reconoce esta constelación de sintomatología como un factor de riesgo psicosocial en el ámbito laboral.

Si hablamos de Burnout, puede que no todo el mundo sepa a qué nos referimos, sin embargo la expresión “estar quemado” o “estar fundido” están mucho más extendidas y suelen ser mejor comprendidas.

Señales del síndrome Burnout

  • Existencia de un fuerte desequilibrio entre la vida personal y profesional, hasta el punto en el que no se diferencia la una de la otra. 
  • Sensación de falta de control sobre el trabajo a realizar. 
  • Un fuerte descenso de la motivación, con sentimientos despreciativos sobre uno mismo del tipo “no valgo para nada». Las personas sienten que hacen todo lo posible para conseguir resultados, pero estos parecen inalcanzables, provocando una sensación de indefensión.
  • La aparición de una sensación de cansancio emocional, es el componente central, se suele asociar con la alteración de la salud. No desaparece aunque se le dedique más tiempo al descanso. 
  • Posible despersonalización: irritabilidad en el trabajo, deshumanización en el trato a los demás, o actitud negativa hacia las personas y las tareas del ámbito profesional.
  • De igual manera, trabajar en un entorno en el que se debe atender a otras personas y cuya atención tenga algunas implicaciones emocionales. Este síndrome es especialmente frecuente entre los profesionales sanitarios, aunque no exclusivo de ellos.

Actualmente, se han establecido más criterios técnicos para evaluar la salud mental de los empleados en sus respectivos trabajos. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales permite a los Inspectores del trabajo evaluar riesgos físicos y psicosociales. Los riesgos psicosociales son aquellos que afectan el desarrollo del trabajo y la salud del trabajador. 

“Los inspectores de Trabajo podrán multar a las empresas que no controlen el riesgo de estrés, ansiedad o malestar psicológico de sus trabajadores” (Público). de esta forma habrá un mayor control para evaluar el bienestar emocional de los trabajadores y las condiciones de trabajo. 

¿Qué factores psicosociales se encuentran?

Dentro de los factores de riesgo psicosocial se encuentran:

  • La monotonía: tareas repetitivas que se pueden percibir como tareas sin sentido.
  • Carga y ritmo de trabajo: exigencias excesivas y presión constante.
  • Tiempo de trabajo: trabajar más tiempo del acordado en la jornada laboral. 
  • Participación y control: toma de decisiones y autonomía.
  • Cultura organizacional: apoyo al empleado. 
  • Ambiente y equipo de trabajo: malas condiciones del lugar de trabajo.
  • Relaciones personales: rechazo o aislamiento.
  • El rol en la organización: responsabilidades.
  • El desarrollo personal: inseguridad laboral. 
  • Interacción vida personal y trabajo: sobrecarga y/o ambigüedad del rol. 

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¿El teletrabajo también tiene un impacto emocional? 

La instauración del teletrabajo se ha convertido en un medio bastante provechoso para las empresas, pues este muestra un aumento en la productividad de los empleados.

“A raíz de la pandemia, muchas empresas han ido presentando planes para ampliar el teletrabajo. Al fin y al cabo, el 66% de las compañías españolas aumentaron su productividad durante el tercer trimestre de 2020 una media del 22%.” (Business insider).  

Pero la realidad es que, una mayor eficiencia también implica que los empleados sacrifiquen en parte su calidad de vida.

“Las empresas están detectando que sus empleados muestran unas tasas de estrés e insatisfacción laboral superiores a otros años” (Business insider). 

Hay que diseñar estrategias para que los  empleados encuentren apoyo emocional dentro de su mismo trabajo y puedan compaginar su vida laboral con su vida personal, teniendo en mente el control de horarios y educación en temas de salud mental. De otra forma, este incremento en productividad no será sostenible con el tiempo. 

Formas de mejorar la calidad de vida laboral

  • Fomentar las actividades en equipo no relacionadas con el trabajo.
  • Explicar la importancia de seguir los horarios y desligar la vida profesional de la personal. 
  • Comunicación asertiva y profesional. Ej: cambiar “lo hiciste mal” por “podría mejorarse”
  • Confianza ante sucesos inesperados. Ej: citas médicas, asuntos familiares o personales. 
  • Sensibilidad ante situaciones difíciles. Ej: separaciones, fallecimientos. 
  • Flexibilidad en los horarios de ser posible. 
  • Proponer cuadros de ideas y fomentar la opinión de todos. 

En caso de tener dudas acerca del apoyo emocional para tus empleados, te invitamos a contactar con nosotros para ofrecerte un servicio de telemedicina personalizado para tu empresa y pensado en tus necesidades.

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